martes, 23 de octubre de 2012

MANIFIESTO


Manifiesto


Me gusta ese sol casi naranja de permanencias,
La lluvia tibia en mitad de enero,
La luna cobriza desde mi cama y
Una noche cálida entre tus brazos…
Amo el viento norte, seco, salado y polvoriento…
Las mañanas lentas, las noches negras y estrelladas…
Me halagan las caricias sinceras, los besos robados, las miradas furtivas…
Me encanta la cama recién tendida que huele a descanso, la cama revuelta que huele a amor…
Disfruto el café calentito y dulce, tus manos rozando mi espalda,
La poesía de Borges, los cuentos de Cortazar, redondillas de Sor Juana,
Las ocurrencias del Quijote, la filosofía de los dichos populares
Y por sobre todas las cosas…
Mi casa en penumbra con Chopin  de fondo, el fuego en la hoguera y
El champagne helado.
Detesto la guerra, la muerte vana, aunque a veces mis versos coqueteen con
Ella…
Odio la traición, la ignorancia obligada, el hambre, el abandono…
Niego el miedo, aunque me acose, el dolor de haber perdido un anhelo,
Rechazo la desidia, la inoperancia, el chantaje vil y el resentimiento injustificado.
Anhelo una vida serena,
Una mañana transparente,
Mis hijos creciendo en la inocencia tenue que permiten los años actuales.
Deseo madrugadas habilitadas para el amor,
Jazmines en el jardín de invierno, un reloj de arena roto que no marque más el tiempo y mi sangre corriendo por las venas sin perezas…
Busco la calle vacía, una cruz a mi medida, una oración inacabada pero perfecta…
Todo esto para manifestar que vivo,
Que deseo, que anhelo, que odio, que busco, al mismo tiempo que cierro mis
Manos, para no expresar impotencia ante el decaimiento cotidiano y la
    Rutina absurda,
Mas absurda que la muerte quieta.